Es muy normal que las personas como pareja discutan, claro, siempre hay puntos de desacuerdo, pero pelearse en una buseta, donde hay muchas personas a las que no nos importa el porqué de la discusión me parece totalmente absurdo y ridículo.
Un tipo arrepentido por un error y una mujer implacable e irremediablemente herida, discutían y discutían mientras todos en ésa buseta (o por lo menos yo) estábamos desesperados por ese agarrón, me daban ganas de gritarle a ese hombre que la dejara en paz, ella no tenia ni las mas mínima intención de perdonarlo por mas que él se le arrastrara, ya la embarrada estaba hecha y no había marcha atrás.
El tipo éste le rogaba, le suplicaba que lo perdonara que le juraba que iba a cambiar y que nunca mas la haría sufrir, le recordaba uno a uno los mejores momentos que habían pasado juntos, en fin, se le arrastró y humillo todo el camino.
Ella, muy tranquila pero un poco intimidada por el que dirán las demás personas en la buseta, le decía que la dejara en paz, que ella no quería seguir con él y que se bajaba él o se bajaba ella.
Esa discusión me acompañó aproximadamente 30 minutos, que fue lo que me demoré en llegar a mí destino, supongo que de ahí para halla siguió la pelea hasta llegar al paradero final de la buseta.
Fue realmente incómodo enterarse de los problemas de los demás así a grito herido, por favor señores, mas prudencia con donde y cuando les dá por solucionar sus conflictos personales.





Aleja, tu blog está lleno de una cotidianidad que lo hace muy fresco y agradable…
Que rico ver que estás publicando con frecuencia…
Me encanta leer en los blogs, estas historias de cotidianidad, es gracioso ser testigo de estas historias.
JAJAJA. es cierto. La gente como que se olvida que los demás no necesariamente quieren enterarse… o que las personas no prestan tanta atención a lo que dicen los otros. Es como cuando uno escucha historias en el metro de chicas prepago, o que los traquetos hablan de negocios… como que nadie los pudiera escuchar.