¿QUÉ PIENSAS DE…











Mi trabajo requiere que de vez en cuando haga unos turnos nocturnos debido a que es un puesto que debe estar ocupado 24 horas, inicia a las 7:30 u 8 pm y termina a las 5 am.

La noche para mí es un turno normal, se hace exactamente igual que el día, la verdad si es un poquito más largo pero es mejor remunerado, no me da sueño, no me da pereza, en fin lo paso normal, hasta eso de las 4 am que ya me comienza a doler todo y aparece el desespero por salir a tomar un poco del aire fresco de la mañana.

Al salir (5 am), observo el pasto mojado por la brisa mañanera, señoras caminando por las calles y aceras aún con la oscuridad, enfermeras que apenas salen del turno y otras que apenas entran, en el bus, caras de trasnocho (como la mía)que solo desean llegar a descansar y caras frescas que apenas van a comenzar el día, jóvenes y adultos en su mayoría, un conductor que por la hora espera que le paguen con menuda por que no tiene devuelta, en la radio música de su época de juventud a todo volumen, las calles aún medio vacías son una excelente pista para dicho vehículo y por supuesto el conductor no las desaprovecha y se las recorre a toda marcha, estas mismas calles en las que aún se pueden ver unas cuantas prostitutas negociando sus servicios con un taxista; entrando al centro de la ciudad, se comienzan a ver los primeros asomos de una luz delicada que en unos minutos será un resplandeciente sol, veo los habitantes de la calle buscando entre la basura antes de que pase el carro o los recicladores y se la lleven, filas de personas esperando el bus para sus trabajos y otros para sus casas, las señoras barriendo los restaurantes que a esa hora comenzaran a servir desayunos, los vendedores ambulantes organizando sus puestos, me bajo del primer bus, terminando así un recorrido de 10 o 15 minutos y tomo el próximo.

Mientras me bajo del primero y tomo el segundo, camino unas cuantas cuadras en medio del frio del centro de la ciudad, está muy sola y las caras que se ven a esa hora no son muy amables que digamos, apresurando el paso subo al segundo bus, nuevamente un conductor que necesita más menuda y con el radio a todo volumen, pero esta vez no con música sino con las noticias de su emisora favorita y cuando escucha una noticia que incluye el nombre del lugar hacia dónde vamos le sube mas volumen para que todos escuchemos, la marcha comienza, veo en cada esquina un puesto vendiendo jugo de naranja, cada cual lo modifica a su antojo, que con cola granulada, que con miel, que con un huevo crudo, en fin, como el cliente lo desee, voy sola en la buseta y el conductor parece no tener prisa, se toma todo su tiempo en conducir mientras yo solo pienso en llegar a dormir, continuamos y más adelante se sube la segunda persona, recién bañada, con el cabello aun mojado, se levanta el olor del shampoo, de su perfume, de su desodorante, de la crema que se aplico en las manos y comienza a revolverse mi estomago, intento ignorar esto abriendo bien las ventanas y mirando el paisaje, ya es de día, el sol sale enseñando cada maravilla de la ciudad matutina, se sube una persona más, por la chaqueta (vigilancia privada) deduzco quien es y para donde va, si, un vigilante que al igual que yo va a dormir y lo único que debe llevar en su cabeza es la cama, este señor se sube y percibo otra serie de olores nada agradables a mi nariz, intento la misma técnica anterior, pero el señor se sienta en el puesto delante de mí y me cierra la ventana, un punto menos de ventilación para mí. Qué le vamos a hacer, aguante que ya casi se baja.

El paisaje por mi ventana era de personas a trabajar, niños muy pequeños con sus mamás esperando que pase la ruta del colegio (cosa con la cual no estoy de acuerdo, los niños a esa hora deben estar dormidos), los universitarios corriendo para clase de 6 (y ya son las 6), los almacenes ordenando todo para mostrar la mejor cara a sus clientes, en los carros se ven caras descansadas y con ganas de iniciar su día, personas que sacan su perro a hacer sus necesidades, otras a hacer deporte, voy subiendo y más arriba comienzan a aparecer las demás busetas de la misma ruta en la que yo iba, pero contrario a la mía que iba casi vacía estas bajaban llenas hasta personas colgando en las puertas, no les cavia uno más, aparte de eso, mas colegiales a clase de 6:30.

Después de soportar semejante mezcla de olores a esa hora, voy llegando a mi casa y anhelada cama, misteriosamente se me quita el sueño, entonces me dedico a tomar fotos y fotos, a lo mismo de siempre, sé que debe haber más de una repetida, pero bueno, después de todo, a disfrutar el paisaje y después si, a descansar.                        fotos-blog23

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et cetera